Viviendo con ojos de conciencia se vive bien, se sabe
el menos hacia donde caminar y con quien.
Se sabe que no estamos desparramados a nuestra suerte,
hay un poder divino que guía en nuestro camino.
Sinceramente no recuerdo el recorrido, solo recuerdo
haberme guiado por mis sentidos.
Encomendé mis pasos al poder del dios divino, y hoy el
fuego esta encendido.
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